La madera está constituida por los siguientes elementos que
aparecen al dar un corte transversal a un tronco de un árbol:

La corteza:
es la capa exterior del árbol, reseca, lisa o rugosa, que
protege al vegetal contra agresiones externas. Consta de dos capas,
la epidermis, que es la capa más externa y fina, y el corcho;
capa más gruesa e interior que la epidermis. El corcho varía
su espesor según el tipo de árbol, en el plátano
es delgado y en el alcornoque en cambio es gigantesco.
La madera
propiamente dicha; existe en los haces fibrovasculares, que son
elementos que forman el sistema circulatorio de las plantas, encontrándose
las siguientes capas:
El xilema o vasos leñosos; que conducen la savia bruta
(agua y sales minerales) desde las raíces hasta las hojas.
La Floema o Líber; se trata de madera embrionaria, existe
debajo del corcho, por ella circula el alimento preparado por
las hojas (savia elaborada) en estado de disolución para
que alimente al resto de la planta.
El cambium; aparece sobre el segundo año de crecimiento,
entre el xilema y el fiolema, y a través de él circula
la savia cruda. Produce en el exterior el tejido fibroso y en
el interior la zona a través de la cual circula la savia.
Albura; madera ligera, rica en savia y jugos alimenticios. Esta
madera recoge los vasos leñosos y el fiolema.
Duramen; madera adulta y compacta aprovechable como material de
uso.
Corazón; madera senil, de enorme dureza, aunque puede estar
agrietada.
La médula; parte que ocupa el centro del fuste, se trata
de madera blanda y esponjosa, de diferente color que el corazón.
La médula actúa como espina dorsal del árbol,
desde aquí parten filamentos hacia restantes partes del
tronco. La médula a veces es gigante, como en caso del
saúco, y otras veces es casi imperceptible, como en el
caso del roble.