En realidad, sería más correcto hablar de singularidades
en vez de defectos de la madera, ya que la mayoría responden
a características casi inevitables del proceso de crecimiento
del árbol o del propio aserrado.
La evaluación
de estos defectos se realiza mediante las normas de clasificación,
que varían en función del país. Los métodos
de clasificación pueden ser visuales (hoy día son
ls más extendidos) o mecánicos, de más reciente
introducción, que permiten automatizar completamente el proceso.
El desarrollo
de nuevos productos con aplicaciones estructurales, se orienta a
una eliminación de la influencia de los defectos en la resistencia
de la madera. La madera laminada, al utilizar láminas de
pequeño espesor, limita la influencia del defecto al espesor
de la lámina.
La madera microlaminada persigue el mismo efecto, reduciendo el
espesor de las láminas a unos pocos milímetros. El
tablero contrachapado añade a esta discretización
de los defectos una homogeneización de sus propiedades en
el plano del tablero, al formarse encolando chapas de madera de
tal forma que las fibras de dos chapas consecutivas formen un ángulo
de 90º.